
CÓMO ENCONTRAR LA CALMA EN EL VIBRANTE CURAÇAO
Anouk van Haaster
Curaçao. Una isla que rebosa de energía. Donde tus días se llenan de paseos por playas, almuerzos largos y noches que naturalmente se convierten en bailes bajo las estrellas. Pero en algún lugar, entre tanta vivacidad, descubrí algo diferente. Algo más suave. Algo más silencioso.
Durante mi tiempo en la isla viví a plenitud: desde beach clubs hasta museos, y de restaurantes a nuevos hoteles. Mi corazón se llenó de impresiones y momentos increíbles con el sol como testigo. Pero justo cuando todo se sentía tan intenso y mi energía seguía fluyendo, noté que algo más afloraba: la necesidad de hacer una pausa. De volver hacia adentro. De darle a mi cuerpo y a mi mente la misma atención que le daba a mi curiosidad.
La verdad esperaba tener que ir a lugares como Bali o Ibiza para eso. Pero Curaçao me sorprendió. Porque aquí, en esta isla que quizás conoces sobre todo por sus playas, cócteles, música y cultura, encontré espacio para la quietud. De una manera que no se siente forzada. Que no tiene que ser espiritual. Sino simplemente ligera, libre y con su propia vibra.
Volver a uno mismo, al estilo Curaçao
Ser tú mismo y sentirte en casa lo logras en esta isla. Auténtico, al estilo Curaçao (sin filtros). A continuación te comparto los lugares que me ayudaron a abrazar esa sensación de paz y libertad. Lugares donde cuerpo, mente y alma se encuentran. Lugares para el bienestar y para sentirse libre.


1. Movements Yoga & Pilates Studio: todo por el equilibrio
A veces solo recuerdas por qué amas algo cuando has estado sin ello un tiempo. El yoga es así para mí. Algo que siempre ha sido parte de mi vida, pero de lo que a veces me alejo intencionalmente cuando viajo. Hasta que llega ese momento, en que sientes: ah, sí… me hacía falta esto.
Ese momento llegó en Movements, en pleno Pietermaai. Después de semanas llenas de impresiones, entré al estudio. Luz, espacio, plantas: un ambiente que al instante trae calma. Durante la clase, recordé de nuevo por qué lo amo: el yoga y el pilates. Por fin me dieron esa sensación de arraigo y calma en mi cuerpo y mente. En los días siguientes seguí volviendo. A veces para moverme y trabajar en ese cuerpo de playa, y otras veces simplemente para encontrar silencio en mi cabeza. Todo por el equilibrio.
Lo que hace especial a Movements es su propietaria, Christel. Ella vive exactamente lo que transmite: un bello equilibrio entre moverse, desacelerar y por supuesto la auténtica vibra isleña. Combina el yoga con el surf, la vida familiar y el emprendimiento, fluyendo con las olas de la vida. No pretende ser perfecta, es real. Y eso se siente en todo lo que hace.

2. Landhuis Bloemhof: un oasis donde el tiempo se detiene
En Curaçao recorres la isla con las ventanas abajo, un buen ritmo por los parlantes y un brazo asomado al sol. Zigzagueando entre el tráfico, cantando, riendo. A veces hasta un poco caótico. Pero precisamente eso hace que el contraste sea tan especial. Porque cuando, en medio de esa energía desbordante, tomas el desvío hacia Landhuis Bloemhof, sientes que entras directamente a otro mundo. El bullicio se desvanece y da paso a la calma. Y WOW. ¡Qué lugar!
Uno de los rincones más especiales es el taller de May Henriquez (1915–1999). Su espacio de trabajo está completamente intacto. Los pinceles siguen en sus tarros, su radio sigue ahí, y su obra está expuesta por todas partes. Sientes que podría entrar de nuevo en cualquier momento. Como si el tiempo simplemente se hubiera detenido aquí. También puedes caminar por el jardín lleno de arte y descubrir lugares como un árbol del que cuelgan libros. Me contaron que la gente a veces cuelga una hamaca ahí, toma un libro y simplemente… es.
Termina en Number Ten, donde puedes almorzar delicioso y tomar el mejor café. El jardín de Number Ten, en Landhuis Bloemhof, es la mezcla perfecta de inspiración y relajación.
3. Hofi Dushi Terra: volver a lo esencial
Cuidarme bien también significa comer bien y de preferencia local. En Hofi Dushi Terra encontré exactamente eso. Fresco, puro y cultivado con amor. El agricultor August me dio un recorrido y habló con tanta pasión de todo lo que crece en la granja. En verdad se siente como esto viene de la tierra. En los días siguientes comí los mejores vegetales.
Lo que también es muy bueno: puedes retirar paquetes frescos semanalmente. Por aproximadamente 35 florines, los jueves puedes recoger una caja llena de verduras y hierbas frescas, siempre y cuando hagas tu pedido antes del miércoles (a través de Instagram).
Un dato curioso: muchos restaurantes de la isla también trabajan con sus productos. Así que hay muchas posibilidades de que ya los hayas probado sin saberlo.
4. Club Forma: desacelerar a través del movimiento
Para mí, el cuerpo y la mente son inseparables. En Club Forma eso se une a la perfección. Club Forma fue fundado por Michelle, con una profunda pasión por el pilates (en reformer) y el deseo de crear algo especial en la isla. Lo que comenzó como un camino personal creció hasta convertirse en un lugar donde el movimiento, el lujo y la atención personalizada se fusionan. El enfoque está principalmente en sesiones privadas (o en grupos pequeños), por lo que recibes una orientación verdaderamente personalizada.
Lo que lo hizo extra especial para mí fue la instructora January. La conocía desde Holanda y de inmediato se sintió familiar. Es amable, apasionada y tiene un conocimiento enorme de anatomía. Ve exactamente lo que tu cuerpo necesita, a veces incluso antes de que tú mismo lo sientas. Y no se queda solo en el entrenamiento. Piensa en un jugo fresco después de tu sesión, una toalla fría o, los viernes por la noche, una copa de vino. Son los pequeños detalles los que marcan la diferencia.
Puedes reservar sesiones privadas y clases individuales: ideal si vives en la isla, pero también perfecto si durante tus vacaciones quieres un impulso para tu cuerpo y mente.

5. Bachata Curaçao: vacía tu mente bailando
Después de tanta calma… me dieron ganas de moverme. Porque a veces la relajación está precisamente en bailar. A través de Bachata Curaçao llegué a una noche llena de música y energía. Organizada por Richard, quien además organiza caminatas, por ejemplo al Tafelberg al atardecer (En el que puedes llevar tu tapete de yoga… y disfrutar la vista. ¿Te lo imaginas ?).
Pero hablando de bailar: quién baila, vuelve a casa en su cuerpo. Y lo hermoso es que cuando aprendes algo nuevo, como la bachata en este caso, tu mente simplemente no tiene espacio para pensar en nada más. Las clases tienen lugar en Surfspot Curaçao, con vista al mar y windsurfistas de fondo.
Noche del jueves = música encendida, mente apagada. Las clases son para principiantes e intermedios.

6. Zaza Studio: relajación profunda
En Zaza Studio hice una sesión de Acupuncture Float & Flow con las hermanas Mrinalini y Shalini. Y siendo sincera: nunca había hecho esto y fue una experiencia realmente hermosa.
La tarde comenzó con respiración y yoga. Luego vino la acupuntura, enfocada en calmar el sistema nervioso. Y de repente estaba… flotando sobre una colchoneta en el agua ;)
Todo se aquietó. Mi sistema nervioso se calmó y mi mente encontró descanso. Después tomamos un té muy agradable. Cuando manejé de vuelta a casa, me sentí mucho más relajada de lo que había estado en mucho tiempo.
7. Hofi Cas Cora: desacelerar juntos
En Hofi Cas Cora lo sientes de inmediato: esto es más que un simple lugar. Lo que comenzó como una huerta propia creció hasta convertirse en un concepto de granja a la mesa donde todo confluye. Aquí no solo se cocina ni se cosecha: se nutre, se crea y se comparte.
Estuve aquí durante un retiro, co-organizado con Christel de Movements. Una noche de desaceleración, conexión y reflexión. Lo hicimos a través de respiración, yoga, pintura, siembra de nuevas semillas y una cena deliciosa. Un momento para detenerse y mirar lo que ha sido, y lo que puede crecer en la nueva temporada.
Hofi Cas Cora organiza eventos regularmente y colabora con iniciativas locales hermosas. Siempre con la misma intención: reunir personas y contribuir a una mayor salud.
Curaçao es todo al mismo tiempo. Vibrante y tranquilo. Energético y quieto. Un momento estás bailando con un cóctel en la mano, al siguiente estás recostado bajo un árbol con un libro. Y precisamente ese equilibrio hace que la isla sea tan especial.
Así que sí, ven por las playas, los colores y el ambiente. Pero quédate un poco más por la calma. A veces está justo a la vuelta de la esquina.


